Es innegable el papel fundamental que tienen hoy las tecnologías de la información y comunicación en nuestra vida cotidiana. Ellas nos ofrecen no sólo nuevas maneras de comunicarnos, sino nuevos entornos de comunicación, así como formas (y formatos) de mensajes.Esto sin duda conlleva a la reflexión sobre la necesidad de nuevos tipos de alfabetización que equilibren, en cualquier contexto, el uso de las tecnologías con la estructura social y las condiciones políticas y económicas, y esta tarea recae por lo general en las instituciones de educación.El crecimiento masivo del uso de las TIC se dio a partir de la última década del siglo XX, por lo que son generaciones muy jóvenes quienes las utilizan de manera más frecuente. Los padres de estas generaciones han dejado a las instituciones de educación la tarea de capacitar en el uso de esa tecnología, lo que actualmente se hace en etapas muy tempranas, incluso en la de educación infantil, aunque sin darse cuenta son ellos mismos quienes inician u obstaculizan un proceso de alfabetización, llámese digital, tecnológica o informacional desde el hogar. Con esto queremos decir que las conductas y actitudes racionales hacia la tecnología se gestan en los hogares, y el contar con ellas facilita un proceso posterior de aprendizaje sobre las tecnologías de la información y la comunicación, sus alcances, sus aportes, su uso inteligente.
Las instituciones de educación superior se enfrentan así a varios problemas:
1.- Cuentan con alumnos con más destrezas en el uso de las TIC que muchos de sus profesores. Esto es, los alumnos están más familiarizados (¿y motivados?) con los nuevos programas, o nuevas versiones de los mismos, que les permiten realizar actividades lúdicas, relacionarse y comunicarse de manera más eficaz, o hacer más eficiente su trabajo escolar.
1.- Cuentan con alumnos con más destrezas en el uso de las TIC que muchos de sus profesores. Esto es, los alumnos están más familiarizados (¿y motivados?) con los nuevos programas, o nuevas versiones de los mismos, que les permiten realizar actividades lúdicas, relacionarse y comunicarse de manera más eficaz, o hacer más eficiente su trabajo escolar.
2.- No se puede negar la existencia de TIC en los centros escolares, el problema no es la falta de ellas, sino el uso parcial que se hace de ellas. Las políticas educativas actuales han favorecido la dotación a las instituciones de educación superior de laboratorios de informática con ordenadores que permiten el acceso a Internet, los cuales son utilizados en mayor medida en la comunicación informal entre los estudiantes, como apoyo en las clases de informática, y en menor medida para que los profesores pongan a disposición de aquellos materiales de los programas de estudios, que lo mismo podrían ser entregados de forma impresa.
3.- El problema del desconocimiento o desinterés sobre el uso pedagógico de nuevas herramientas y bancos de información, merece especial atención en las instituciones de educación superior. Es urgente y necesario un replanteamiento en todos los niveles: desde la gestión hasta la evaluación del curriculum, procesos de aprendizaje de los alumnos y de los mismos profesores.
